Errores comunes en la publicidad escolar y cómo evitarlos

Errores comunes en la publicidad escolar y cómo evitarlos. En el mundo de la publicidad escolar, hay algo que siempre repito: no se trata solo de anunciar, sino de conectar. Y créeme, en estos años apoyando a instituciones educativas, he visto campañas que brillan… y otras que, bueno, ni con lupa encuentran a su público.

Así que hoy quiero contarte cuáles son los errores más comunes que he visto en la publicidad escolar y, lo más importante, cómo evitarlos para que tus esfuerzos realmente den frutos.

1. Hablar “para todos”

Uno de los errores más frecuentes es querer abarcar a todo el mundo: mamás, papás, estudiantes, tíos, abuelos… ¡y hasta vecinos del primo! El problema es que cuando intentas hablar para todos, terminas sin conectar con nadie.

Cómo evitarlo:
Define tu público objetivo. Pregúntate: ¿quiero atraer nuevos alumnos de primaria?, ¿me enfoco en padres que buscan preescolar?, ¿voy tras jóvenes que están por elegir preparatoria? Cuando tienes claro a quién te diriges, el mensaje se vuelve más directo y convincente.

Es como escribir una carta: no la redactas igual para tu mejor amigo que para un desconocido.

Errores comunes en la publicidad escolar y cómo evitarlos
Errores comunes en la publicidad escolar y cómo evitarlos

2. Usar mensajes genéricos

He visto anuncios escolares que dicen cosas como: “Somos la mejor opción” o “Educación de calidad”. Suena bonito, pero… ¿acaso hay alguna escuela que diga que no ofrece calidad? Estos mensajes no dicen nada único.

Cómo evitarlo:
Resalta lo que te hace diferente: tu modelo educativo, actividades extracurriculares únicas, logros de tus estudiantes, o incluso tu ambiente escolar. En lugar de decir “Educación de calidad”, podrías decir “Nuestro programa de robótica ha llevado a 10 alumnos a competencias nacionales”. Eso sí llama la atención.

3. Ignorar el poder de las historias

Muchas campañas se limitan a datos y precios, olvidando que las historias mueven más que las estadísticas.

Cómo evitarlo:
Cuenta experiencias reales: el testimonio de una mamá que vio crecer la confianza de su hijo, el alumno que ganó un concurso o la graduada que ahora estudia en una universidad reconocida. Las historias hacen que las personas se vean reflejadas y confíen más.

4. No adaptar el mensaje a cada canal

Otro error típico: usar exactamente el mismo texto en un volante impreso, en Facebook y en Instagram. Cada canal tiene su estilo y su forma de captar la atención.

Cómo evitarlo:

  • En redes sociales: usa textos cortos y visuales atractivos.

  • En tu sitio web: explica con más detalle.

  • En material impreso: incluye información clave y un llamado a la acción claro.

Recuerda que lo que funciona en un video de 15 segundos en TikTok no es lo mismo que lo que convencerá a un padre leyendo un folleto.

5. Descuidar el diseño visual

No importa cuán bueno sea tu mensaje si el diseño parece sacado de un procesador de texto del 2001. Colores mal combinados, tipografías difíciles de leer o imágenes borrosas pueden arruinar tu campaña.

Cómo evitarlo:
Invierte en diseño profesional o usa plantillas modernas. Asegúrate de que los colores, tipografía e imágenes transmitan profesionalismo y la identidad de tu institución.

Errores comunes en la publicidad escolar y cómo evitarlos
Errores comunes en la publicidad escolar y cómo evitarlos

6. Olvidar el llamado a la acción

He visto anuncios hermosos que generan interés… pero no dicen qué hacer después. Sin un llamado a la acción, el público simplemente sigue deslizando o pasando de página.

Cómo evitarlo:
Incluye frases claras como:

  • “Agenda tu visita hoy”

  • “Llama para conocer nuestras becas”

  • “Regístrate a nuestra sesión informativa”

La gente necesita que le indiques el siguiente paso.

7. No medir resultados

Publicar y “cruzar los dedos” no es estrategia. Si no mides, no sabes qué está funcionando y qué no.

Cómo evitarlo:
Revisa métricas como clics, formularios llenados, llamadas recibidas o asistencia a eventos. Con esos datos, ajustas tu estrategia y evitas gastar en anuncios que no dan resultados.

En resumen…

La publicidad escolar no se trata de decir “somos buenos”, sino de demostrarlo con mensajes claros, visuales atractivos y una estrategia pensada para tu público. Evitar estos errores te ahorrará tiempo, dinero y dolores de cabeza.

Si en tu escuela o institución educativa has sentido que “la publicidad no funciona”, quizá el problema no está en el presupuesto, sino en la forma en que estás comunicando. Y la buena noticia es que eso sí tiene solución.

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